martes

La fotografía: un lenguaje netamente sensorial (Entrevista de personaje)


Setiembre, 2006

¨ A partir de la fotografía, me enriquezco y crezco adquiriendo nuevas experiencias¨


Renzo Giraldo, a sus 30 años es fotógrafo de El Comercio. Graduado de la Universidad de Lima en la facultad de comunicaciones, en la especialidad de cine, video y diseño gráfico. Empezó su carrera fotográfica en Epensa. Ha realizado una serie de exposiciones en el Perú y en el extranjero. Asímismo, ha participado en tres concursos de fotografía periodística. El 2006 gano el premio Courret y el 2007 viajará a Francia para participar en el Festival de Partiñan de foto periodística.


En un primer momento estudiabas ingeniería de sistemas en la U. lima y en séptimo ciclo te pasaste a comunicaciones y te graduaste en la especialidad de cine, video y diseño gráfico ¿Qué te motivó a hacer tal cambio?
Me di cuenta que la ingeniería de sistemas no me gustó tanto como yo pensaba. Cuando salí del colegio yo me inclinaba por el lado de los números y las computadoras. Dicha decisión se debió, también, a que mi padre era y es ingeniero de sistemas, entonces quise seguirle los pasos. Luego me empecé aburrir un poco con los cursos y la carrera y mis intereses cambiaron bastante mientras estaba en la facultad de sistemas. Por ejemplo, empecé a viajar más con mis amigos, empecé a leer un poco más, cosa que no hacía cuando estaba en el colegio. Entonces, por un lado la ingeniería de sistemas ya no me gustaba mucho y, por otro lado, me empezó a interesar el cine. Me cambié a comunicaciones con la idea de hacer cine pero le dije a mi padre que iba a estudiar publicidad porque decirle que era cine era como decirle que iba a saltar al vacío.

¿Cómo te diste cuenta que tu vocación profesional era la fotografía?
Yo me di cuenta tarde. Hice hasta sexto y séptimo ciclo de sistemas y llegué a saturarme de la ingeniería. Sentía la necesidad de hacer algo en mi vida que realmente me gustara. Entonces, empecé a viajar con mis patas y tomaba fotos como un simple aficionado. Entonces, me di cuenta que la fotografía me atraía, no era algo que me apasionaba pero si me atraía como hobby. Luego llevé un curso de fotografía en la facultad y de ahí me interesé más, lo cual me impulsó, conjuntamente con un grupo de amigos, a hacer talleres fotográficos. Es así como me fui introduciendo más y más en la fotografía, pero siempre por el lado artístico, expresivo y a blanco y negro.

¿Fueron difíciles tus inicios en el mundo de la fotografía?
Sí. Mi evolución como fotógrafo ha sido por partes. En un primer momento empecé a tomar fotos en el curso de la facultad y luego en el taller. Entonces, la fotografía se volvió parte de mi vida como un hobby y un modo expresivo, pero a la par seguía estudiando diseño gráfico, video y cine que era lo que yo quería ejercer. No tenía nada muy claro. Por lo tanto, no fui realmente perseverante buscando una meta. Cuando empecé a practicar en Epensa, me pareció la excusa perfecta para fotografiar Lima porque me interesaba mucho la ciudad, pero el periodismo en si no me interesaba. Entonces me empezó a ir bien porque mis fotos le gustaban a la personas del diario y a mi editor. Es así como las cosas fueron cayendo por su propio peso y no porque yo me haya enfocado en que sea así.


Entonces, ¿vives de la fotografía?
Absolutamente. En todo sentido, por un lado económicamente, mi dinero sale de la fotografía y por otro, el rubro de foto que yo ejerzo que es de fotoperiodismo, el cual está muy atado a los viajes para hacer reportajes. A partir de la fotografía, me enriquezco y crezco adquiriendo nuevas experiencias a partir de mi trabajo.

¿Te has visto influenciado por algún fotógrafo a la hora de hacer fotos periodísticas?
En una época he sido obsesionado en ver trabajos fotográficos de una serie de fotógrafos. Cuando estaba enseñando en la universidad por una cuestión de mostrar ejemplos, lo hacía más. Esto estaba ligado a la cantidad de tiempo libre que tenía. En mi caso, hay un fotógrafo norteamericano que se llama Robert Frank cuyas fotos me gustaron. A pesar de que él no empezó como fotógrafo periodista, ni lo considero como un fotoperiodista real, tiene un gran trabajo de foto documental de los años 50 a los 70. Entonces, él me interesó bastante porque el lenguaje que usaba era distinto a lo que yo solía ver en los periódicos. Tenía una carga emocional y no un mero registro fotográfico periodístico, cosa que también he descubierto en otros fotógrafos más, como Janes Nachwey.

¿Qué tipo de equipo usas para hacer tus fotos?
Actualmente, uso equipo digital. Un 95% del trabajo que yo hago, es con una cámara digital de 35mm y formato digital. Canon Marc 2 CoS1. Son cámaras diseñadas y hechas para foto periodismo porque apunta mucho a la velocidad de disparo y al autofoco muy rápido. Estas cámaras están orientadas a los que es velocidad: desde captar un instante hasta la velocidad de transmisión de una imagen. La uso porque el trabajo en prensa me lo exige.

¿Usas el modo manual o el automático?
Manual y semiautomático. Depende de la situación, generalmente trabajo en manual, donde uno controla los diafragmas y velocidades. El modo manual me permite aplicar cuotas de estilo clásico a mi fotografía. No me gusta que sea automático porque al final la fotografía es un lenguaje donde tu escoges una velocidad y un diafragma X en pro de construir una imagen de la manera que tu quieres, ya sea por profundidad de campo y movimiento. Pero en situaciones muy violentas, muy bruscas, muy rápidas uso más el semiautomático, donde priorizas la velocidad o el diafragma.

El fotógrafo español Victor Larena considera que la película es fotografía y lo digital no. ¿Estás de acuerdo con eso?
No. Porque la fotografía se compone de foto que es luz y la grafía, que es escritura. Entonces mientras haya ese proceso de impresión, de imagen sobre algo; en el caso de la película sobre la superficie; y en el caso de la digital sobre CCD. Hay fenómeno fotográfico: imagen creada por luz.

Una pregunta que siempre se hace a los fotógrafos: ¿cuál es la fotografía que más te ha marcado?
Te puedo hablar más de experiencias que me hayan marcado que una imagen. Es algo que siento más en cuanto a la vivencia que tuve en una situación que en si el resultado de una foto.

Tu experiencia laboral en prensa diaria y en el diario Ajá, como fotógrafo en la sección policiales, dio lugar a que visionaras a los muertos fotografiados en tus sueños.

¿En algún momento pensaste en dejar la fotografía periodística a raíz de este hecho?
No, para nada. En un primer momento me provocaba un cierto rechazo, impresión, pero después cuando empecé a verlos con otra actitud, con otro ojo empecé a sentirme atraído por temas relacionados a la muerte. Partir de lo dicho, empecé a explorar mis propios sentimientos y se me despertó un morbo bastante grande por ese lado de la mortalidad. Me gustaba porque me enfrentaba a una situación límite en la cual me enfrentaba a mí mismo y me exigía a ver cómo reaccionaba ante tales situaciones. Por otro lado, estéticamente, la presencia de un cadáver me es atractiva para fotografiar por la misma carga que tiene de por si el muerto.

Tengo conocimiento que en el año 2005 obtuviste el premio Padre Urias al mejor fotógrafo de El Comercio. Así como también, has participado en una serie de exposiciones como: MÍRATE 2005, Aniversario de Somos (2004), Concurso Courret (galería de la Alianza Francesa, 2005), 10/10 (Corriente Alterna, 2002). Has publicado fotos y ensayos en renombradas revistas como Gatopardo, Etiqueta Negra, Somos, semanario El País de España y otras.

¿Estos logros son fruto de tu trabajo y dedicación o parte de una habilidad con la que naciste?
Depende mucho de cuanto te muevas en el medio fotográfico, cosa que a mí me ha tomado tiempo. Pero las cosas han caído por su propio peso. Toda la primera parte de mi carrera ha sido tratar de conocerme yo como persona, de estar en contacto con el trabajo, de estar contento con las publicaciones del diario. Entonces no hacía mayor cosa que eso para resaltar mis fotografías. Ahora me muevo para entrar en mercados extranjeros. Me reconozco como buen fotógrafo, cosa que también me he demorado. Sin embargo, la suerte forma parte de mi vida porque generalmente me llaman para publicar. Por ejemplo, Gatopardo me llamó y Etiqueta Negra me dijo que había visto unas fotos mías de un trabajo que hice en la selva de la vida nocturna y querían un trabajo parecido. En el caso del diario el país, un amigo comentó que yo tenía el retrato de unas mujeres indígenas y ellos me contactaron para que yo se los muestre y al final me compraron las fotos. Entonces sí me reconozco como talentoso y lo he ido desarrollando poco a poco. Por un lado está la dedicación y la perseverancia de tener buenas imágenes. En tanto uno siempre publique bien, va a crear un nombre. Con respecto a la habilidad consiste en tener buen ojo y se diferencia del resto porque tiene esta mirada medio particular y también porque el medio me ha ayudado, que es una variable que yo no he movido y que se han acercado a mí para comprarme fotos o para que les haga trabajos.

Este año, ganaste el premio Courret por fotografiar una intervención policial a pozos de maceración de coca en la selva peruana. ¿Cuáles fueron los criterios de evaluación para premiar tu reportaje fotográfico?
Mi reportaje es sobre el escuadrón Huallaga, el cual es un escuadrón de combate policial que está encargado de ver casos de terrorismo y narcotráfico en la zona del alto Huallaga. Entonces la historia de fotos que ganó el premio es de unos narcos capturados en una de las pozas de maceración. Con respecto a los criterios de evaluación para premiar mi foto, tiene mucha relación con una realidad nacional que se basa en la idea del terrorismo, el narcotráfico y la seguridad ciudadana. De plano creo que es un tema de interés nacional. Por otro lado, es bien periodístico, lo que se le llama de impacto. En este caso, es una situación donde es más difícil buscar una situación estética porque todo pasa muy rápido donde predomina el instante, mas no la estética. Entonces ahí había acertado mi ojo a buscar una estética medio cinematográfica de lo que veía, en una situación donde predomina la velocidad con que se registra el hecho fotografiado. Por lo tanto, el elemento periodístico, la representación de la realidad y la estética son muy buenas, lo cual genera que sea una historia bien completa y con una carga emocional.

¿Estuviste consciente de que habías registrado una historia fotográfica a nivel de un premio?
Tuve suerte porque pasaron cosas interesantes. Cuando vi el resultado del trabajo y eso lo veo cuando estoy en la computadora editando las fotos. Me di cuenta que mi trabajo tenía mucho potencial, a nivel de participar en un concurso. Tenía otros trabajos más, pero este cumplía con los requisitos. Pero hay fotos del reportaje que no son tan buenas, pero que como pieza dentro de la historia, son buenas.

¿Este premio te ha motivado a evolucionar más como fotógrafo?
De hecho sí. Primero, porque nunca participo en concursos, es la tercera vez que participo en un concurso y las tres veces me ha ido bastante bien. Ahora quiero participar en otros concursos futuros y eso me impulsa también a ordenar más mi trabajo, a preparar material para foto concurso. Asímismo, este premio es un viaje a Francia a participar en un festival de foto periodismo que es el Festival de Partiñan.

¿Hasta dónde puede vulnerar la privacidad un fotógrafo?
Puede llegar hasta situaciones bien ondas. Puede ser de lo más metiche e entrometido. En mi caso, he estado en situaciones bien fuertes, pero siempre estoy bien pendiente de hasta qué punto pueda que invada la intimidad del otro a un nivel que yo considere que no se debe o hasta qué punto está uno siendo una incomodidad con el fotografiado. No ha habido situaciones en las que no he podido fotografiar.

Finalmente. ¿Qué genera que un fotógrafo sea mejor que otro?
Un fotógrafo que tiene su propio estilo y lenguaje. Es una habilidad que se va desarrollando y es una manera distinta de ver las cosas. Por otro lado, la capacidad de contextualizar y sintetizar una noticia o una atmósfera por medio de una imagen. No todo el mundo lo logra. Estoy hablando del fotoperiodismo porque la foto artística es más subjetiva.

No hay comentarios:

Publicar un comentario