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sábado

Escuela de paracaidismo: Un deporte extremo a más de 7000 pies de altura (Reportaje)

Mira aquí el reportaje.

Es una mañana ventosa y soleada, propia de un verano que se avecina. Un grupo de carros a manera de caravana llega a las instalaciones de la 1ra Brigada de Fuerzas Especiales del Ejército. Los militares que están de guardia, custodiando la puerta principal del complejo, no dudan en abrir rápidamente las dos gigantescas rejas que separan la calle de la entrada principal de la base militar, un gigantesco complejo castrense, en pleno corazón de Chorrillos. La imponente estructura comprende distintas unidades. Una de ellas es la escuela de Paracaidismo del Ejército, fundada en 1959 por siete oficiales, uno de ellos, el entonces Teniente del Ejército peruano Jorge del Pozo. Para el año 2009, del Pozo, actual Comandante en Retiro, ha sido testigo de la formación de más de 90 000 paracaidistas, entre militares y civiles.


Esa mañana, Alberto Argote Cárdenas, presidente de la Asociación Aerodeportiva de Paracaidistas de Lima AAPAL, instructor, maestro de salto, piloto tandem y camarógrafo aéreo, ingresa a las instalaciones de la escuela de Paracaidismo del Ejército junto con una comitiva de miembros de la veterana escuela fundada en 1976 y adictos a la adrenalina para realizar un salto más, como lo viene haciendo desde hace quince años. Cerca de las once de la mañana, los efectivos que se encuentran en las inmediaciones de la zona de aterrizaje del cuartel trabajan apresuradamente para dejar todo listo para el 4 de noviembre, día que se cumplieron 50 años de la fundación de la escuela de paracaidistas. Sin embargo, ante la mirada atónita de los militares que trabajan de manera incansable, Argote y cerca de cinco paracaidistas civiles preparan rápidamente sus equipos para lanzarse desde un avión Piper a 7000 pies de altura. Un paracaídas principal, uno de reserva, cronómetro, altímetro y un casco, son parte del equipo que todo amante a las caídas libres debe tener si es que quiere aterrizar sano y salvo.

“El paracaidismo que nosotros realizamos comprende los saltos de caída libre y el salto básico que está formado por siete saltos y que los practicamos durante la temporada de verano, cuando la visibilidad es plena”

Y es que el paracaidismo civil, a diferencia del militar, solo emplea las modalidades del salto de caída libre y salto básico. La caída libre es una técnica que se ejecuta entre 7000 a 10 000 pies de altura para realizar una serie de maniobras y figuras humanas mientras se cae a cuatro metros por segundo y durante un minuto aproximadamente, tiempo límite antes de que se abra el paracaídas y se toque tierra. La otra modalidad, igual de extrema, es el salto básico, que se hace a 1200 pies de altura, donde el velamen se abre de forma inmediata.

Por su parte, los militares, a parte del la caída libre y el salto básico, practican el salto operacional que se realiza a más de 20 000 pies con fines bélicos. Para Fernando Gallegos, paracaidista civil desde hace 37 años y delegado de AAPAL, organización que cuenta en la actualidad con 40 alumnos, el paracaidismo es un deporte que tiene como finalidad lograr una serie de maniobras antes de llegar a los 700 metros de altura, momento en el que se abre el velamen, y en palabras de Fernando, la diversión se acaba luego de haber experimentado cerca de 60 segundos de caída libre.

“Este es el deporte más divertido que existe. Desde que sales del avión hasta que aterrizas la sensación que uno experimenta es increíble”, dice Fernando, partícipe junto a 399 personas del último récord mundial de formaciones con caída libre.

Eso mismo opina Meilin Sánchez, una de las cinco mujeres que practica paracaidismo desde hace veinte años. “Solo busco divertirme al máximo –dice Meilin, quien cuenta con 1200 saltos ejecutados-. Lo que me motivó a lanzarme por primera vez fue observar a unos paracaidistas en el hipódromo que aterrizaron prácticamente en mis narices. A los pocos días me metí al curso de paracaidismo”.

Pero para que la diversión no se convierta en tragedia, la seguridad y el conocimiento del clima son parte primordial de este peculiar deporte. Un buen salto depende de la visibilidad, del viento –que no debe superar los trece nudos- y de las ocho horas de instrucción que un aprendiz necesita para luego realizar un salto a 3 500 pies de altitud. Conforme el alumno acumule horas de salto, la modalidad básica dará paso a una modalidad de caída libre.

Pero las primeras pautas y conocimientos básicos de este deporte se adquieren en un curso de tres fines de semana. El curso consiste en preparar a un futuro paracaidista en dos puntos claves. La forma correcta de saltar del avión y la forma en que se debe de aterrizar: con las piernas juntas y medio inclinado hacia un costado.

Pero si uno es presa del temor y no se siente preparado totalmente para experimentar un primer salto al vacío lleno de incertidumbre, puede optar por el tandem. Una modalidad que una persona de cualquier edad y sin experiencia previa en paracaidismo, realiza unida por un arnés a un instructor profesional y titulado, que lleva todo el control del salto.

El salto se realiza desde 4.000 metros de altitud, alcanzando velocidades cercanas a los 250 kilómetros por hora. La campana se abre a los 1.500 metros de altitud, lo que supone un desnivel de 2.500 metros de caída libre. Una vez abierto el paracaídas, se realiza un vuelo de 7 minutos hasta el aterrizaje, lo que permite disfrutar de la vista aérea. Para los aventureros, el paracaidismo deportivo va más allá de un simple salto desde un avión a miles de pies de altura. Es como si los 60 segundos que uno queda suspendido en el aire generara una extrema sensación de libertad.

Informes: José Alberto Argote Cárdenas 99-812*6650

Antonio Tello / Terra Perú, noviembre 2009

miércoles

IRAQ, ALGO MÁS QUE UN SIMPLE DESTINO TURÍSTICO (Texto de análisis)

Octubre, 2008

El futuro político y social de Iraq y la posible salida de las tropas de EEUU en los próximos tres años.

A comienzos del presente año, el principal comité de seguridad de Iraq viene analizando el borrador de un acuerdo que podría significar el retiro de las tropas estadounidenses en un plazo máximo de tres años.

El borrador del acuerdo presentado por el jefe del Pentágono, Robert Gates, ante el Congreso de EEUU, indica que las tropas estadounidenses dejarán las ciudades y poblaciones iraquíes para mediados del 2009 y se retirarán completamente para fines de 2011, pero según Richard Lister, periodista y analista internacional de la BBC, el acuerdo busca mantener una mínima presencia militar de tropas estadounidenses en distintos puntos del país árabe bajo la consigna de entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes y que dichas tropas norteamericanas obtengan inmunidad ante la justicia iraquí. Asimismo, Lister sostiene que la inmunidad también sería aplicada a las petroleras estadounidenses que operan actualmente en Irak. Hecho público los puntos del acuerdo que la Casa Blanca está negociando con Nouri al-Maliki, primer ministro de Iraq, a finales del mes de octubre, cerca de 50.000 seguidores del clérigo chiíta Moqtada al-Sadr protestaron en Bagdad contra las negociaciones entre el gobierno de Irak y Washington sobre el futuro de las fuerzas estadounidenses en el territorio árabe porque consideran que la posible inmunidad que sería otorgada a las tropas norteamericanas y empresas petroleras estadounidenses, viola la soberanía de Iraq y favorece a los intereses políticos y económicos de Estados Unidos en la región árabe.

Desde el 2003, año que se llevó a cabo la invasión encabezada por EEUU a Iraq, se han dado una serie de sucesos que han marcando dicha invasión. Primero, la invasión terminó con un gobierno que había jugado un papel predominante en toda la región de Oriente Medio por más de tres décadas. Por tal motivo, en los últimos cinco años los escenarios de la situación en Iraq han variado tanto en los aspectos políticos, sociales como militares. No obstante, luego de la captura de Saddam Hussein, el 13 de diciembre del 2003, se inició una nueva etapa en la ocupación de Irak con el traspaso de poder el 28 de junio del 2004 a un gobierno provisorio nacional y escogido por EEUU. Sin embargo, a los siete meses de celebrar el traspaso de poder, se realizaron, después de medio siglo, las primeras elecciones multipartidistas en Iraq con la finalidad de elegir una asamblea constituyente para que gobernara el país de las segundas reservas de petróleo más grandes del mundo.

Pero la poca concurrencia a las ánforas y la violencia desatada durante el proceso electoral en enero del 2007, mostraron a un país cada vez más dividido. Esa división social tomó fuerza cuando grupos insurgentes iraquíes atacaron la mezquita de Al-Askari, en la ciudad de Samarra, al norte de Bagdad, la cual simboliza uno de los lugares más sagrados de los musulmanes chiítas, los cuales son minoría en Iraq. A partir de ese ataque se generó una ola de violencia sectaria en la que miles de personas han muerto a lo largo y ancho del territorio iraquí. A raíz de la violencia desatada en Irak, a comienzos del año 2007, W. Bush aprobó el despliegue de unos 30 mil soldados más en Iraq para reforzar la seguridad, sobre todo en Bagdad.

¿Pero, por qué tanto interés por parte de EEUU en un territorio lejano y azotado por la violencia y la pobreza? No en vano, basta citar datos numéricos para comprender la importancia de Iraq desde un punto de vista económico para Estados Unidos y el por qué tan deseosos de firmar un acuerdo con el gobierno iraquí. Un 65,4 % de las reservas mundiales de petróleo se encuentran en Medio Oriente. Mientras que las mayores reservas de petróleo se hallan en Arabia Saudita con un 24.9 % de las reservas totales, seguidas de las de Irak con un 10.7% de las reservas totales del mundo. Además, actualmente Estados Unidos consume 20 millones de barriles diarios y más de la mitad de dichos barriles, son importados. Es así que los recursos energéticos son vitales para estados Unidos, ya que cerca del 70% a 75% de las empresas estadounidenses, están en el sector energético.[1] Por lo tanto, anular la presencia militar estadounidense, y sobre todo, perder los millonarios contratos petroleros en manos de empresas estadounidenses dentro del territorio iraquí, supone millonarias pérdidas económicas en el sector energético, puesto que la producción de un barril de crudo en Iraq cuesta entre de 1 y 1,5 dólares[2], lo cual no es posible en ningún otro país a excepción de Arabia Saudita, país que no quiere ceder sus reservas a contratistas extranjeras de ningún tipo.

No obstante, la situación actual es muy complicada para EEUU, ¿Por qué?. Por un lado, quedan tan solo dos meses para que venza el mandato de la ONU sobre las fuerzas de la coalición. Luego del 31 de diciembre, si EEUU no logra que el parlamento iraquí firme el acuerdo que comprende 27 puntos y uno de los cuales incluiría el compromiso de conceder a los soldados de Estados Unidos cierto grado de inmunidad frente a las leyes iraquíes, los 147 mil soldados estadounidenses que actualmente se hallan en territorio iraquí tendrían que salir de forma inmediata, a menos que el Consejo de Seguridad apruebe una nueva resolución para que la ONU controle nuevamente las fuerzas de la coalición.

Asimismo, la administración W. Bush no puede obviar que Rusia es uno de los miembros Permanentes del Consejo de Seguridad y que en los últimos tres meses, las relaciones diplomáticas de ese país con EEUU han sido tensas a partir del reconocimiento de la independencia de Kosovo en febrero del presente año por parte del gobierno de W. Bush y a la cual Rusia se opuso; así como también por el programa de defensa que EEUU viene desarrollando junto a países como Polonia y República Checa, con los cuales ya firmó un tratado para que se pueda levantar en dichos territorios un escudo antimisiles para evitar un ataque de Irán contra occidente y por el conflicto con Georgia. Ante tales hechos, líderes rusos como el ex presidente Vladimir Putin y el ex líder la Unión Soviética, Mijaíl Gorvachov, se pronunciaron ante la política exterior de Estados Unidos en la zona. Es así que el 9 del septiembre del presente año, en el diario el País de España, Gorbachov criticó el accionar de EEUU. “Rusia no aceptará que sus intereses nacionales sean ignorados. Europa tiene que revisar su posición. Y el escudo antimisiles (que formará parte de los territorios de Polonia y Ucrania), es contra Rusia. Irán es un espejismo. Por la experiencia de los últimos años, ya no confiamos en la Administración de Bush”. Por ende, las probabilidades de que Rusia vote en en Consejo de Seguridad contra de Estados Unidos para que controle Irak, son muy altas.

Pero, por otro lado, los problemas de la administración W. Bush tienen otros flancos. Uno de ellos es Irán, país que ha sido acusado por EEUU de usar a Iraq como escenario para infiltrar insurgentes para que se enfrenten a las tropas estadounidenses. Sin embargo, el país musulmán de mayoría Chiíta, no se quedó callado y a través de Hashemi Rafsanjani, ex presidente de Irán, acusó a EE.UU. de utilizar la situación en Irak para dividir a los musulmanes, sembrando la discordia entre las comunidades chiitas y sunitas. Pero el rechazo y críticas hacia la política exterior de EEUU en Oriente Medio no son sólo de Irán. El pasado 26 de octubre, fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un operativo militar en la frontera entre Irak y Siria y acabaron con la vida de ocho personas. Dichos sucesos fueron calificados por el canciller sirio como una ofensa terrorista por parte de EEUU. Sin embargo, lo curioso es que dicho ataque transfronterizo se da a pocos meses del relevo presidencial en Estados Unidos. Por tal motivo, el especialista en Oriente Medio de la BBC, Jeremy Bowen sustentó que podría tratarse de un intento por recordarles a los votantes de Estados Unidos que todavía quedan amenazas militares extranjeras y generar una sensación de miedo para favorecer a McCain.

Sin embargo, al margen de los atentados en Siria, ambos candidatos a la presidencia de Estados Unidos no se han pronunciado durante sus campañas de forma concreta y clara ante la futura situación de Iraq y la permanencia de presencia militar y de empresas petroleras norteamericanas en el país árabe. Basta con decir que Iraq cumple un rol indispensable porque al tener las segundas reservas petrolíferas más importantes del mundo, pasa a formar una pieza clave en la economía mundial. No obstante, al encontrarse en la parte central de Oriente Medio, se ha convertido en el lugar estratégico para los actuales intereses políticos – militares de Estados Unidos, los cuales se centran en hacerle un seguimiento a Irán, Siria y Afganistán. Además, geográficamente, Irak sirve como barrera entre los intereses religiosos de los musulmanes chiítas de Irán, que quieren apoderarse de la Meca ubicada en Arabia Saudita, y entre los musulmanes sunitas de Arabia Saudita. Al mismo tiempo, la posición geográfica de Irak permite establecer una barrera física ante los intereses políticos y económicos que tenga Rusia y China y así ‘avisarles’ que no tienen el camino libre hacia Medio Oriente, y actualmente, según Chomsky en un artículo titulado “En Iraq, un pacto con el diablo” y publicado el 7 de septiembre en El Comercio, EEUU se encuentra construyendo bases militares en distintos puntos de Iraq, como si pretendieran establecer una presencia militar indefinida.

Pero las futuras decisiones, ya sean de líderes Republicanos o Demócratas, sólo serán posibles si el parlamento iraquí acepta y firma el tratado que viene negociando desde hace diez meses con la administración de W. Bush. Por lo tanto los posibles escenarios del futuro de Iraq son dos. Primero, en el caso que el parlamento Iraquí acepte el tratado, las tropas estadounidenses podrán mantenerse en el territorio árabe por un plazo de tiempo indefinido y seguir de cerca los ‘movimientos’ de los países vecinos y explotar el oro negro del suelo iraquí.

Además, según la BBC en un articulado publicado el 25 de agosto, por un lado el candidato republicano MaCcain es partidario de una presencia militar permanente en Irak, mientras que el candidato Obama, por el partido demócrata, propuso que en su mandato retiraría las tropas estadounidenses al ritmo de un batallón por mes con el objetivo de retirar la presencia militar en un plazo de 16 meses.

Por otro lado, en el caso que el parlamento iraquí rechace el acuerdo y el Consejo de Seguridad no apruebe una resolución a favor de del control de Irak por parte de la coalición, ya sea Obama o McCain el presidente electo, tendrá que retirar las tropas estadounidenses inmediatamente del país árabe. A falta de una presencia militar, la violencia sectaria podría intensificarse y desatarse una guerra civil entre musulmanes chiítas y sunitas. Al mismo tiempo, Irán pasaría a ser la nueva potencia militar de la región. Por tal motivo, al encontrarse un Iraq desarmado y donde las diferencias sociales y étnicas están bien marcadas, Irán no dudaría en invadir territorio iraquí con el objetivo de llegar a Arabia Saudita y recuperar la Meca: símbolo máximo de la religión musulmana y que los musulmanes Chiítas de Irán reclaman desde la caída del Imperio Otomano. No cabe duda de que la administración W. Bush presionará al parlamento iraquí para que firme un acuerdo que favorece los intereses políticos y económicos de EEUU en la conflictiva región de Oriente Medio.



[1] Cfr. Análisis de la política exterior de México: Impacto de la industria petrolera

LA ACTUAL POLÍTICA MILITAR Y ECONÓMICA DE ESTADOS UNIDOS EN IRAQ. (Texto de análisis)

Abril, 2008

Los intereses de Estados Unidos no buscaban liberar a un pueblo irakí azotado por la dictadura ni velar por la seguridad de ese país. Estados Unidos buscaba adueñarse de las segundas reservas petrolíferas más grandes del mundo y explotar un territorio por la importancia estratégica que representa la ubicación geográfica de Irak en beneficio de los intereses políticos y militares de EEUU.

Entonces, ¿Cuáles son los reales intereses de EEUU en el territorio irakí? Desde el punto de vista económico, la estabilidad de los grandes importadores y consumidores de petróleo como lo son Estados Unidos y China, dependen, principalmente, del precio del crudo en el mercado internacional. Por ello, mantener un control en la zona irakí, permitirá extraer el preciado recurso de manera barata y excesiva.

Así, un artículo publicado en la web de la BBC el 25 de mayo del 2005, dice: “Actualmente, la mayor economía del mundo [Estados Unidos] consume 20 millones de barriles por día, más de la mitad de los cuales son importados (11,5 millones). (…) Cualquier incremento en los precios del crudo resulta en un aumento de los productos y servicios y, como consecuencia, reduce la competitividad de la economía estadounidense tanto en el nivel nacional como en el internacional. No sorprende, entonces, que todos los ciclos de depresión en ese país hayan coincidido con altos valores del crudo desde 1973. “

Entonces, se tiene que los costos de producción petrolera al ser bajos en Irak, acentúan lo importante que es esta región para los grandes importadores. Basta con decir que producir un barril en Irak cuesta entre de 1 y 1,5 dólares, lo cual no es posible en ningún otro país a excepción de Arabia Saudita, país que no quiere ceder sus reservas a contratistas extranjeras. Mientras que en zonas como Texas y Canadá, la producción por barril cuesta un aproximado de 20 dólares.

Es por ello que el gobierno de W. Bush acusó a Irak de poseer armas de destrucción masiva y consideró al gobierno de Hussein como una amenaza ante la seguridad mundial. Por ende, bajo el pretexto de que Irak poseía armas de destrucción masiva, EEUU procede a invadir dicho país. Sin embargo, meses previos a la invasión de Irak, el 27 de enero del 2003, el equipo de inspectores de la ONU declara ante el Consejo de Seguridad que no ha encontrado pruebas que Irak posea armas de destrucción masiva, pero tampoco de que se haya desarmado. Asimismo, el 7 de marzo del 2003, EEUU, Reino Unido y España presentan un proyecto de resolución dando a Sadam Hussein un ultimátum para desarmarse antes del 17 de marzo o hacer frente a una posible guerra. Es así que el 20 de marzo se desencadena la Segunda Guerra del Golfo.

Posteriormente, el 9 de abril del 2003, los estadounidenses llegan a Bagdad y ponen fin a la dictadura de Saddam Hussein. Ocho meses después, el 14 de diciembre del 2003, Saddam Hussein es capturado y posteriormente enjuiciado y condenado a muerte por crímenes contra la humanidad.

Sin embargo, a los cinco días de haber invadido Irak, el 25 de marzo del 2003, la Agencia de Ayuda Internacional de Estados Unidos se dio así misma, la facultad de licitar los primeros contratos para la reconstrucción de Irak. Dicha reconstrucción fue cotizada por un valor de 900 millones de dólares y la cual se estableció que sería pagada con la explotación del petróleo irakí. Pero, las empresas encargadas de explotar el crudo fueron netamente estadounidenses debido a razones de ‘seguridad nacional’.

A cinco años de la invasión en Irak, los enfrentamientos entre las tropas de Estados Unidos y las milicias irakíes prosiguen, lo cual ha generado la muerte entre 90.000 y 1 millón de civiles iraquíes y casi 4.000 soldados estadounidenses, mientras que 4 millones de iraquíes permanecen desplazados.

Pero previa a la invasión de Irak, en febrero del 2003, el gobierno de Estados Unidos presionó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para que citara vínculos entre Irak y Al Qaeda.

Asimismo, el 19 de marzo del 2003, W. Bush enumeró de manera pública, una serie de armas de destrucción masiva que supuestamente poseía Hussein. A Estados Unidos solo le bastaba demostrar que Irak poseía dichas armas de destrucción masiva para un uso de la fuerza, previamente autorizada por la ONU, e invadir Irak.

Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía Atómica, organización de las Naciones Unidas que llevaba las inspecciones de sobre armas de destrucción masiva en Irak, nunca encontraron pruebas que demostraran la existencia de armas nucleares en territorio irakí.

A pesar de ello, el gobierno de W.Bush presentó un informe en el que se evidenciaba que el gobierno irakí quería comprar 500 toneladas de óxido de uranio con el objetivo de fabricar armas nucleares, para lo cual, Hussein había contactado al gobierno de Nigeria como proveedor. Sin embargo, la Agencia Internacional de Energía Atómica demostró que los documentos presentados por Estados Unidos en el que acusaba a Irak de querer comprar uranio, eran totalmente falsos.

Pero lo que Estados Unidos no evidenció fue que luego de haber terminado la Guerra del Golfo en 1991, Irak detuvo la producción de armas químicas como la del agente nervioso XV. Además, destruyó sus misiles, sus bancos de ántrax y sus gases venenosos.

Teniendo en cuenta que las pruebas presentadas por Estados Unidos sobre la supuesta compra de uranio por parte de Irak para fabricar armas nucleares, eran falsas, y que Irak había detenido y desmantelado su producción de armas químicas y biológicas luego de terminada la Guerra del Golfo Pérsico, el Consejo de Seguridad desaprobó la necesidad de una guerra. Sin embargo, Estados Unidos ignoró la resolución del Consejo de Seguridad y organizó una campaña contra Irak valiéndose de los países que supuestamente apoyaban a Estados Unidos, como si se tratara de una coalición internacional.

Es así que la coalición estuvo conformada por más de 35 países, dentro de los cuales estaba Gran Bretaña y España. Sin embargo, dicha coalición, a excepción de España y Gran Bretaña que si desplegaron fuerzas militares en la zona, era una lista que contenía la firma de una serie de funcionarios de gobiernos extranjeros que sumados, realmente daban más de 35

No obstante, basta con citar datos cuantitativos para comprender la importancia de Irak desde un punto de vista económico. A finales de 2001, la Universidad de las Américas en México, publicó un informe sobre el Impacto de la Industria Petrolera en el mundo. Según este informe, las reservas mundiales de petróleo ascendían haces seis años a 143.000 millones de toneladas, equivalentes a 1,05 billones de barriles. Asimismo, el 78% de esas reservas se encuentran en los 11 países pertenecientes a la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) conformados por Arabia Saudita, Argelia, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Irak, Irán, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar y Venezuela. Además, un 65,4 % de las reservas mundiales de petróleo se encuentran en Medio Oriente. Mientras que las mayores reservas de petróleo se hallan en Arabia Saudita con un 24.9 % de las reservas totales, seguidas de las de Irak con un 10.7% de las reservas totales del mundo.

Desde un punto de vista geopolítico, Irak también cumple un rol indispensable porque al tener las segundas reservas petrolíferas más importantes del mundo, pasa a formar una pieza clave en la economía mundial. No obstante, al encontrarse en la parte central de Oriente Medio, se ha convertido en el lugar estratégico para los actuales intereses políticos – militares de Estados Unidos, los cuales se centran en hacerle un seguimiento a Irán, Siria y Afganistán. Además, geográficamente, Irak sirve como barrera entre los intereses religiosos de los musulmanes chiítas de Irán que quieren ‘recuperar’ la Meca ubicada en Arabia Saudita y entre los musulmanes sunitas de Arabia Saudita. Al mismo tiempo, la posición geográfica de Irak permite ‘poner’ una barrera ante los intereses políticos y económicos que tenga Rusia y así ‘avisarle’ que no tiene el camino libre hacia Medio Oriente.

Es así que Irak, al encontrarse en el corazón del Medio Oriente, se ha convertido en una zona geopolíticamente estratégica para las potencias en vía de expansión. Por un lado, Estados Unidos al entrar en Irak, puede ‘vigilar’ a Siria e Irán. Por otro lado, bloquea los intereses económicos de China y Rusia en la zona del Golfo Pérsico. Asimismo, el Golfo Pérsico contiene las reservas de petróleo más grandes del mundo, lo cual genera intereses económicos y políticos en la región.

Pero Irak no sería el único territorio estratégico de Oriente Medio en ser ocupado por Estados Unidos. No obstante, los ataques del 11 de septiembre, le proporcionaron un pretexto y un proyecto a Estados Unidos para entrar a Asia Central. Por tal motivo, Estados Unidos no dudó en atacar Afganistán con el objetivo de atrapar a Bin Laden. De igual manera, desde el punto de vista geográfico, Afganistán permitiría ser una ruta de paso de las exportaciones tanto de petróleo como de gas desde Asia central hasta el mar de Omán, lo cual hace de Afganistán una zona de suma importancia estratégica.

Sin embargo, al momento que Estados Unidos planificó la ocupación de Afganistán, Arabia Saudita se negó a prestar sus bases para atacar dicho país. Por tal motivo, Estados Unidos estableció bases en los países de Tayikistán y Uzbekistán, países que se caracterizan por poseer grandes reservas de gas. Además, Estados Unidos contó con el apoyo de Rusia y China para implementar una estrategia antiterrorista en la zona. Sin embargo, Rusia, al igual que China tenían sus propios intereses en dicha zona. Por un lado Rusia apoyaba a Estados Unidos con el objetivo de erradicar a enemigos de países fronterizos que pudiesen crear lazos con los separatistas chechenos. Por otro lado, China apoyaba a Estados Unidos para evitar que el integrismo islámico de las ex repúblicas soviéticas afectara los intereses políticos de China en la región.

Pero los intereses de EEUU van más allá de asunto geopolíticos. Estados Unidos, actualmente, consume 20 millones de barriles diarios y más de la mitad de dichos barriles, son importados (11, 5 millones).

Es por ello, que un Plan Nacional de Energía ha representado para Estados Unidos una pieza clave en su política exterior puesto que gran parte de su economía depende de la producción energética.

Es así que los recursos energéticos son vitales para estados Unidos, ya que cerca del 70% a 75% de las empresas estadounidenses, están en el sector energético. Pero, Estados Unidos producía hasta finales del 2000, un 73% de su consumo energético total. De ese 73%, un 35% de energía era producido por el petróleo.

Por su parte, el analista y autor del “Imperio Global”, Roberto Montoya, afirma que el consumo energético norteamericano tiende a ser mayor, lo cual generará que sea mayor la distancia entre el consumo y producción energética nacional. Por ello, queda claro que la necesidad de Estados Unidos por importar recursos energéticos del extranjero será cada vez mayor. “Si prosigue la tendencia actual [expuesta por el informe del Plan Nacional de Energía] de aquí a veinte años Estados Unidos importará casi dos de cada tres barriles de petróleo, y dependerá cada vez más de potencias extranjeras que no siempre toman en cuenta los intereses estadounidenses. (…) Sin estas importaciones adicionales, el país le resultaría difícil en extremo sostener el crecimiento económico y alimentar su inmensa flota de automóviles, camiones, autobuses y aviones”, afirma Montoya.

Queda claro que las necesidades energéticas de Estados Unidos lo llevan a querer controlar las zonas del mundo donde se hallan los principales yacimientos petroleros y de gas natural, y las zonas que poseen las reservas de mayores recursos energéticos son el Golfo Pérsico y la Cuenca del mar Caspio.

Como consecuencia directa de los intereses económicos de Estados Unidos en territorio irakí, se tiene que actualmente empresas petroleras estadounidenses como Exxon Mobil, Shell, Total y BP realizan una serie de tramitaciones con la ayuda de funcionarios estadounidenses para que recuperen sus concesiones junto a otras empresas petroleras británicas y puedan explotar el crudo irakí de forma legal. Asimismo, los intereses políticos – militares de EEUU irónicamente han cambiado de dirección y actualmente apuntan hacia una frontera irakí: Irán.

En un artículo publicado en agosto del presente años por la web de la BBC en español, el general David Petraus, comandante encargado de las fuerzas de Estados Unidos en Irak, acusó a Irán de entrenar a militantes radicales irakíes. No obstante, las tensiones entre EEUU e Irán se han intensificado a raíz del programa nuclear que el gobierno iraní viene desarrollando. Curiosamente, el gobierno de W. Bush está construyendo en la actualidad campos y bases aéreas en diversas partes del territorio irakí. ¿Será que los intereses políticos – militares de EEUU apuntan hacia Irán, considerado por la administración W. Bush dentro del “Eje del mal”?